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La búsqueda

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Tuvo la noche una sed antigua. Porque en esa ciudad, una de las tantas metrópolis llena de ciudadanos comunes que van de lado a otro apurados sin verse siquiera la cara, allí había un habitante diferente a todos. Se llamaba Demian, le gustaba caminar durante el día pero era en la noche donde se sentía libra, fundiéndose con la oscuridad. Aunque tenía el cabello de color blanco, y aunque su apariencia no superaba los treinta y cinco de edad pero en realidad tenía doscientos años... porque Demian era un vampiro. Cómo correspondía, sus sentidos físicos, fuerza y velocidades superiores a los humanos, pero no era eso lo que lo separaba de otros vampiros. Tenía dos rasgos que lo ayudaban en su búsqueda. El primero era su decisión totalmente personal e irreversible de alimentarse exclusivamente de sangre que provenga de criminales sin posibilidad de redención o de una persona moribunda. Solo de esas víctimas y ninguna otra. El segundo rasgo que lo caracterizaba era un poder ext...

Sol del olvido

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Había una vez una ciudad… o al menos eso creo. La cuestión es la siguiente: no se puede visitar esa ciudad dos veces sin asombrarse, así que la segunda vez no se está realmente seguro de que es la misma de la víspera. Yo mismo tuve que verla tres veces, y recién antes de recorrerla por tercera vez tuve la idea de escribir todo para corroborar que no estaba volviéndome loco. He aquí mi relato: “Me encuentro en la ciudad de Preterición, al menos eso me dijeron cuando pregunté mi ubicación actual. Lo primero que me llamó la atención al salir a caminar luego del desayuno es el ánimo alegre de todas las personas que encontraba en mi camino. Recorriendo las calles de la ciudad noté que frecuentemente tanto niños como adultos se señalaban unos a otros cosas que a mí me parecían normales, como una vitrina, un árbol, un edificio antiguo. Era extraño el nivel de sorpresa que se veía en todos, parecían extremadamente felices de ver cada cosa de su entorno. Este fenómeno se repitió todo ...

El sueño de un sueño

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Llevo más de   dos   horas   en el bar, acompañando a mi padre y sus amigos. Normalmente no me gusta hacer esto pero es su cumpleaños y me llaman mis deberes de buen hijo. No es que me lleve mal con mi padre, pero ambos vemos mi vida a través de dos cristales totalmente diferentes. Ah, lo que temía, está empezando a hablarle a sus amigos de mí. Para que entiendan mi diferencia con él simplemente   vean   lo que él dice y a continuación mis propios pensamientos.    -Me alegra mucho que estén acompañándome en este día, junto con mi hijo, que como siempre viene con una buena noticia.   “Papá, no creo que a ellos les importe que me dieron un balance muy importante para analizar en la empresa, hacen eso todos los meses.”   -Le dieron un importante balance para que lo controle, así de grande es la confianza que   le   tienen en la empresa. No por nada lo aprobaron con una sola entrevista.   “Me aprobaron porque el pre...

Mariposas de la vida

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Hay todo tipo de mariposas. Algunas son de color rosa y no se ven sino que se sienten en la panza, y según el saber popular significan una emoción intensa que puede ser tanto amor como miedo, según la situación. Otras son de color celeste con destellos tornasolados y aparecen cuando la tristeza ya no se soporta y se vuelve llanto, pero permanecen el tiempo exacto para desahogarse y luego se marchan. Hay también una especie de color verde que aparece solo cuando todo parece perdido y de pronto una fuerza de voluntad surge inesperadamente para seguir adelante, esa mariposa es especial porque está hecha de esperanza y su belleza se alimenta de la fe, por eso mientras más fuerte sea ésta mayor brillo desprenderán las alas verde esmeralda de la mariposa, que constantemente aparece y se esfuma según la persona tenga mucha o poca fe, respectivamente.

Una cuestión de percepción.

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Apenas un rayo de luz se filtraba por la ventana, tocando  con su brillo creciente el rostro dormido de Lucy. Sin abrir los ojos ella hizo un gesto de fastidio. Al instante sonrió. Cada mañana ocurría lo  mismo, pues por pura voluntad había decidido dejar la ventana entreabierta para que el primer rayo de sol que entrara en la habitación le acariciara la cara. Era su sistema de despertador. Cuando ya no pudo disimular el fastidio que le producía la luz se levantó y se preparó para un nuevo día. Luego del desayuno tomó su equipo de trabajo, se calzó el traje y salió. Luego de media hora de caminata por un bosque de arrayanes, oyó que alguien gritaba pidiendo ayuda. Se acercó y observó que una señora estaba recostada contra un árbol, temblando mientras no quitaba la vista de un hombre que estaba revisando el bolso que acababa de arrebatarle. Lucy parpadeó con interés, llevó su mano a la espalda, empuñó y sacó de un estuche cilíndrico y largo una Nodachi, la tradicional...

Fiebre

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Marcos estaba semidormido, la cabeza apoyada en un brazo y a su lado un vaso que había sido llenado más veces de las que podía contarse. Estiró la mano izquierda temblorosamente y sus dedos rozaron el vaso, haciéndolo caer junto con su contenido. Un golpe furioso y la botella se estrelló contra el suelo, e inmediatamente el cuerpo tembloroso de Marcos la siguió. Apenas sintió cuando su rostro golpeó contra el frío de las baldosas monocromáticas. Tampoco se dio cuenta de que lo levantaban y lo arrojaban a la vereda. El fresco de la mañana lo despejó lo necesario para que se incorporara inseguro y comenzara a caminar, tratando de avanzar y al mismo tiempo sin voluntad de hacerlo. Tres cuadras le faltaban a Marcos para llegar a su casa cuando su cuerpo colapsó y se desplomó. Su mente se extravió y las imágenes de ese día desfilaron sucesivamente: Se arreglaba frente al espejo, caminaba hacia el restaurante, ofrecía su mejor perfil al entrevistador de la empresa que lo había ci...

Pasado y Futuro.

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La ciudad sin tu  mirada es gris, vacía, ausente, como mis sentimientos. Ahora pienso que no son mis sentimientos los ausentes sino uno de ellos, el amor. Se ha ido y no planea regresar… al menos aquél que te pertenecía. Se fue contigo y te aseguraste de no devolverlo jamás. Fue muy sencillo para ti, simplemente un día dijiste “Lo mejor es dejar de vernos, ya no sentimos nada entre nosotros. Necesito un tiempo para mí, una temporada a solas. Tal vez te llame cuando regrese, no lo sé depende cómo me sienta. Adiós.” Una sola frase y todo se derrumbó, demoliste mis esperanzas y sueños con esas palabras. Yo supe que no volverías. ¿Cómo? Muy simple: dijiste “Adiós” no “Hasta luego.” Y lo peor era que yo sabía que no te ibas porque necesitaras soledad sino porque tenías alguien más con quien querías compartirla. Sí, sí, yo lo sabía. ¿Porqué nunca te dije nada? Confié en que me lo dirías, que serías honesto y suficientemente hombre como admitir que no era que no sintieras nada...