Equipo
“Toma mi sonrisa…” Caramba, no sé cómo continuar este relato, no se me ocurre nada. Por si eso no fuera suficiente, mi pluma escribe cortado. ¿será que no tiene tinta? - Nada de eso, tinta es lo que me sobra -dijo una voz-. Si escribo mal es culpa tuya. Ok, Las cosas son graves cuando una estilográfica comienza a hablar y además a culparme de no funcionar correctamente. ¿O sí? Hice un enorme esfuerzo por alejar la imagen del chaleco de fuerza y pregunté: -¿Porqué es mi culpa que escribas mal? -Eres menos atenta de lo qué pensé -dijo irritada-. Debe ser por eso que hace un rato me dejaste caer de tu mano. ¿Sabes lo molesto que es darse de cabeza contra una mesa de madera? A ver si prestas más atención. -Bueno, bueno, cortemos con la agresividad o no vamos a entendernos. La estilográfica emitió un gruñido acompañado de un brusco movimiento que ocasionó un manchón en mi hoja. -¡Hey! ¿Por qué hiciste eso? -Ya es hora de que ustedes dos aprendan a conocer mi importancia...