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Mostrando entradas de 2011

El sueño del ángel

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Alex llevaba seis meses buscando a una persona que jamás había visto, de la cual no tenía ni el nombre ni dato alguno que le indicara dónde buscarla, pero él  sabía que al encontrarla la reconocería de inmediato.  Siempre pensaba que era increíble: Seis meses viajando para encontrar a alguien desconocido. Todo por culpa… de un sueño. Aquella noche el tuvo el primer indicio, el primer paso que le indicaría el camino a seguir. Sólo que en ese momento no lo reconoció como una señal del destino. Soñó que deambulaba indolentemente sin mucho interés en su camino cuando creyó oír un grito ¿de socorro? Al principio permaneció en silencio, escuchando. El grito volvió a repetirse y sí, no había duda, era un pedido de auxilio. Durante un momento él trató de convencerse de que no era asunto suyo, y siguió caminando, pero ni si quiera logró avanzar dos metros que se detuvo. En sus oídos resonaba el último grito, nacidode una voz casi aniquilada. Se sintió sacudido por un rayo y salió disparado en di…

Diálogo astral

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-Hoy desperté lleno de energía. De hecho siento que yo soy el sol, siempre presente, siempre poderoso, siempre iluminando toda la verdad.-Dijo Matías “Matt” Withnam con entusiasmo. -Cuidado, sol, no vayas a quemarte con tu propio poder. -respondió su jefa, la detective Luna Guerrero. -Prefiero quemarme que ser un círculo frío, de tamaño mísero que no hace nada útil, prefiero llamarme sol, sinónimo de poder que llamarme Luna, sinónimo de… no sé, no se me ocurre nada amable.-dijo él con malicia. Luna sonrió y continuó acomodando sus carpetas de archivos policiales. -No te preocupes, de todas formas hay más que sólo frialdad en la luna, pero no espero  que me creas. Muchas cosas no serían lo mismo sin la  luna, como ser las mareas, la buena visión durante una noche cerrada, la sensación de compañía para los viajeros extraviados, la inspiración de los escritores y poetas. Realmente, la luna es mucho más importante de lo que se cree.

Agonía

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Acabo de encontrar un corazón tirado en el suelo, está muy pálido. Me mira y su dolor es tan insondable que me traspasa. ¡Porqué me traspasa tan fuerte? Durante un momento creo que está enfermo, luego descubro con horror que es algo peor, está malherido, como si lo hubieran cortado de un solo golpe. Apenas un débil hilo de plata lo mantiene unido, pero todo indica que sus mitades no tardarán en separase. Unos pequeños trozos de color rubí están esparcidos en el suelo y se desintegran. Comprendo que aún si pudiera volver a unirlo ese corazón jamás sería el mismo, siempre quedarían piezas faltantes, cicatrices eternas. ¿Cómo habrá llegado a semejante estado, completamente agonizante?

Brazadas

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Si yo estuviera en medio del mar… Empezaría a pensar… hasta encontrar un motivo que me impulsara a seguir vivo. Y por cada motivo que encontrara daría una brazada hacia adelante, si es que hay un adelante cuando uno está en la inmensidad del mar. ¿Qué podría motivarme a sobrevivir? Veamos… …volver a ver a mis padres y decirles, de una vez, que los quiero. Una brazada. …decirle a mi esposa lo mucho que la amo, aún cuando no se lo demuestre por temor a parecer sensiblero. Dos brazadas. …ir al parque con mis hijos y terminar todo adolorido de tanto jugar al fútbol. Tres… …reunirme más seguido con mis amigos, en vez de reunirme tanto con mis papeles de trabajo. Cuatro… …moler a golpes al capitán de ese barco que confundió una roca con una nube de niebla. Cinco… … aprender a tocar el piano como siempre quise. Seis… …ver esa película que tanto me hizo sonreír, y ésta vez sí reírme a carcajadas. Siete… …empezar a comportarme como un hombre y llorar cada vez que realmente lo necesite, no hacerme el tipo …

Las vías del destino (2ª parte)

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Valiant permaneció dos horas mirando fijamente el celular apoyado en la mesa. No se atrevía siquiera a abrirlo. Era el celular de ella, cuyo nombre aún no sabía, pero ese detalle en ese momento no le importaba. Tener ese teléfono era como estar frente a ella… y ponerle las manos encima le parecía un sacrilegio. Sin embargo, sabía que también era una oportunidad, una excusa para hablar con ella. Pero, ¿cómo haría para devolverle el celular si ni siquiera era capaz de sostenerle la mirada por más de dos segundos? Finalmente eligió la opción más simple y cobarde de todas. Al día siguiente ella encontró en el asiento que solía ocupar su teléfono celular. Por supuesto que su sorpresa fue enorme, pero aumentó al abrir la tapa del aparato y descubrir una notita: “El destino me llamó… pero no tuve el valor de responder así que, con un gran dolor, le devuelvo el teléfono…” Ella leyó la nota, la guardó en su bolsillo y se sentó en su butaca habitual. Durante gran parte del trayecto se mantuvo son…

Las vías del destino (1ra prte)

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El tren marchaba lentamente, o tal vez él lo sintiera así, pues en su interior nunca deseaba llegar a destino, y no era porque su empleo fuera malo, sino porque llegar equivalía a bajar del tren, a salir de ese vagón en que ella también viajaba. Él se llamaba Valiant y ella se llamaba… bien, esa era la cuestión, él no lo sabía y hubiera dado una mano por saberlo. Siempre la veía charlando con dos amigas. Algunas veces sus miradas se cruzaban pero él desviaba la suya enseguida. Más de una vez se le ocurrió cruzar hasta donde estaba ella y preguntarle algo trivial como la hora o una dirección, pero descartaba la idea enseguida por temor al ridículo. Y realmente, ya había hecho el ridículo demasiadas veces, desde errarle al asiento y caer redondo al suelo hasta dejar una rosa en el asiento que ella elegía siempre y descubrir que ese día ella no viajó y la rosa fue recibida por una ancianita muy sorprendida y feliz. A esa altura Valiant ya se sentía desesperado pero decidió esperar alguna…

Los cuadernos de Julio

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Esos cuadernos viejos eran mucho más que sólo hojas de apuntes pobladas de contenidos académicos. Si hubieran sido únicamente eso, su existencia habría sido tolerada. Pero no era así, pues en esas páginas no había meras anotaciones de historia y matemáticas. En ellas, en sus márgenes alguna vez inmaculados, entre citas célebres y fechas de exámenes, allí estaba escrito el nombre de él, de Julio. Algunas veces su nombre aparecía encerrado en una nube soñadora y celeste, otras veces lo rodeaban vibrantes rayos de sol, o lo ahogaban corazoncitos apasionados. Todas las decoraciones románticas y dulces que pudieran imaginarse estaban dispersas en esos cuadernos, en sus hojas, siempre en forma de cercos que mantenían a Julio encerrado en una invencible adoración. Julio… Seis meses viví en Julio. Seis meses de miradas cómplices, de besos robados, de citas espontáneas y amor celestial, irreal e idealizado. Durante medio año viví un ideal. Pero la vida no siempre es un sueño.

Eventos

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El cristal de mi ventana estaba inundado de hielo  y otorgaba un paisaje difuminado en verdes, maderas y grises. Un nuevo amanecer, frío pero sedante, como cada uno en esta pequeña ciudad.  Permanecí un largo rato mirando el nuevo día, luego me levanté y coloqué la pava en el fuego. Regresé junto a la ventana para ver mi parte favorita. El cristal comenzaba a perder el efecto de esfumado pero a medida que se desempañaba lentamente  se veía  invadido  por pequeñas motas doradas que daban sensación de fulgor y renovación. Era un espectáculo cotidiano que me absorbía completamente, haciéndome olvidar del mundo.  Sin embargo nunca quise fotografiarlo, sentía que aún la mejor cámara del mundo no lograría transmitir todo lo que podía sentirse al verlo.  Tampoco nunca acerté a saber a ciencia cierta porqué me gustaba tanto ese misterio del cristal cambiante.
Luego de preparar mi desayuno me acomodé en mi mesa de trabajo y ordené los papeles con nombres y direcciones de los contactos que debía…

Confianza

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Nunca se habían visto el rostro, mejor dicho, nunca se vieron personalmente, solamente por fotografías, y ni quiera fotos que se pasaran manualmente, sino a través del correo electrónico.  Ninguno recordaba cómo era que se habían conocido, creo que se debió a un amigo en común, o sencillamente era el momento de que juntaran sus soledades para ver si desaparecían.  Ellos ya sabían, la gente tiende a usar alias en internet, e incluso inventarse una vida paralela, tal vez para no admitir que no estaban felices con la que llevaban diariamente o para tratar de sobrellevarla. En el caso de ellos…  bueno, ella decía que era detective privado y él que era profesional de la lucha libre. ¡Vaya ejemplo de lo que hacen algunos para sentirse más interesantes para los demás! Pero ellos parecía satisfechos de sus empleos y pasaban mucho tiempo charlando sobre ellos. Al final él se volvió experto en seguir pistas y ella aprendió algunas técnicas de lucha defensiva, un tanto diferentes a las que ya co…

Pensamientos aferrados

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Mi nombre es Valinor. Seguramente me recuerdan, soy amigo de Vaeneria y he pasado una mañana completa buscando algún dato que permitiera conocer el pasado de ella, pues padecía una amnesia profunda, no recordaba absolutamente nada que fuera anterior a su cumpleaños número veintidós. Ahora, con veintiséis años y con mi ayuda desde que la conociera,  hace tres meses, no había logrado reunir dato alguno sobre su pasado. ¿Cómo era posible? Era como si ella hubiera nacido con veintidós años, no había ni rastro de su existencia antes de esa edad, ni un registro, un cambio de domicilio, nada. No me lo explico. Ahora ella está dormida en el sofá de mi living, después de almorzar un insulso arroz con hierbas aromáticas. (Realmente la cocina nunca fue mi fuerte).  Tres meses de investigación y ni un dato que le ayudara a recordar. Nunca creí que conocería a una persona amnésica... Y… ¿porqué tuvo que tocarme justo a mí algo así? Ese pensamiento es muy egoísta, lo sé, pero no puedo quitármelo de la…