Presión y prisión

Yo quería transgredir, sentirme libre y auténtico. Pero no me lo permiten ni mis familiares ni mi entorno. Mejor comento la situación para que me comprendan. Soy un estudiante de medicina, pero mi problema es que no tengo vocación de médico sino de pintor. Pueden imaginarse el drama que se presentó en mi casa la primera y última vez que le planteé a mis padres la posibilidad de estudiar pintura en lugar de seguir alguna carrera “tradicional” como medicina o abogacía. Basta decir que nunca había notado la estridencia de la voz de mi madre ni lo asesino de la mirada de mi padre. Supongo que ya se imaginarán el resto. Fue muy desagradable. Lo suficiente como para que yo no volviera ni a sugerir convertirme en pintor. En lugar de eso me aboqué al estudio de la medicina, una carrera bien tradicional e inofensiva, a la que me dediqué con esfuerzo resignado y total. Al menos ahora no iba a tener conflicto con nadie. O eso creí. Seguir Leyendo... Todo el proceso que cambió mi vida se originó e...