Memoria


La memoria es la médula de la vida para muchos, pero algunos creen que la memoria sólo sirve si hay quien pueda registrarla, en papel o imagen, incluso en palabras. Como periodista me han formado en la idea de que memoria debe mantenerse viva, especialmente de los hechos dolorosos, para evitar, en lo posible, repetir errores. Personalmente, creo que, más importante que evitar dolores, la memoria servía para registrar los momentos felices de la vida. Soy un convencido de que esas remembranzas permitían revivir e incluso prolongar esos instantes de felicidad, porque la felicidad es tan breve que uno busca dilatarla por todos los medios posibles.
Volviendo al tema de la memoria, me gustaría mostrar un fragmento de una entrevista que le hice a un hombre muy famoso que comenzó a sufrir de Alzheimer, la enfermedad en la cual se va perdiendo la memoria progresivamente. Fue, creo yo, reportaje más extraño y agotador de mi breve carrera periodística. Aquí está:

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“P.: -¿Ha cambiado mucho su vida desde que lo aqueja ésta enfermedad?
E.: -Más o menos. Al principio me preocupaba porque perdía el llavero y cosas así, pero después comencé a anotar dónde guardaba las cosas y a quienes podía preguntar si las perdía. Luego, cuando empecé a olvidarme de cosas más importantes, como esa vez que olvidé ir a da una conferencia, empecé a anotar todas mis citas y eventos importantes. Pero mi enfermedad empeoró y al poco tiempo ya estaba anotando hasta la cantidad de cucharadas de azúcar que ponía en mi café.
-Fue un cambio muy grande en su estilo de vida. Tuvo que aprender a hacer muchas cosas de nuevo, ¿verdad?
-¿Aprender? ¿Porqué?
-No, digo, porque tenía que anotar todo para no olvidarlo.
-¿Anotar qué? ¿de qué está hablando?
-¿? Eh… estábamos hablando de lo mucho que había cambiado su vida desde que se enfermó.
-¡Yo no estoy enfermo! Yo… (silencio) Ah, veo que le llaman la atención mis blocks de papelitos memos. ¿Le gustan? Los uso para anotar muchas cosas, porque algunas veces, no sé porqué me olvido de las cosas.
-Estábamos hablando de una enfermedad que provocaba la pérdida progresiva de la memoria.
-Ah, sí, yo tengo esa enfermedad… ¿qué nombre tenía…? No me acuerdo.
-Alzheimer se llama.
-Si, un nombre muy raro. Algunas veces me cuesta pronunciar palabras comunes y corrientes, siento como me olvidara que letras llevan, cómo se entona. ¿Raro, no le parece?
-Sí. Eh… Bien, continuamos, ¿se ha sentido un poco más dependiente de otros desde que comenzó a perder la memoria?
-¿Depender de otros? Yo no necesito depender de nadie, soy un hombre adulto.
-Sí, pero si su enfermedad es progresiva, si su memoria falla…
-¡Mi memoria no falla!... (silencio nuevamente) Que hermosos papelitos de colores, creo que son para anotar cosas. ¿Porqué lo habré comprado?
(…)”
Bien, para muestra basta un botón. Creo que ésta es una muestra excelente de lo importante que es mantener y ejercitar la memoria, para, en el caso de perderla, que sea por causas mayores y no por falta de uso. Por eso, apenas termine este artículo, me voy a repasar las tablas de multiplicar, porque creo que lo mejor va ser dejar la calculadora un tiempo. No vaya a ser que llegue el momento de entrevistar a un matemático y me falle la memoria.
Como dice la canción de León Gieco: “Todo está escondido en la memoria,
refugio de la vida y de la historia”.

FIN





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Comentarios

Eliudrae ha dicho que…
la perdida de memoria es algo estremecedor. Yo la temo más que a otras enfermedades, porque olvidarse de uno mismo es lo peor que le puede pasar a alguien.
Quizá se piense que al olvidar no puedes echar de menos lo perdido, pero. y esos momentos de lucidez en loso que eres algo consciente? debe ser aterrador.
A muchos los diarios personales les parecen algo estúpido, pero yo antes llevaba uno y muchas veces lo releo y así mantengo esos recuerdos que de otro modo habría olvidado. En especial los felices, que aunque me hagan sentir nostalgia, también me hacen esbozar una sonrisa.

Adoro tus escritos Vaeneria, no dejan para nada indiferente.
Vaeneria ha dicho que…
Eliudrae: Lo triste de olvidar es que no sólo se van los malos recuerdos, sino también los buenos, los que hacen que valga la pena tener memoria.
Yo también llevo diarios desde hace mucho, pero solamente los escribo cuando lo creo realmente necesario, cuando me pasan cosas que, para bien o mal, fueron importantes.
Gracias por tus amables palabras. Saludos.
Gabriela Maiorano ha dicho que…
Hola Vaeneria!! Muy bueno y original el relato, me gusta como escribís. En mi blog hay un regalo para vos, espero que te guste.
Besossss
ariadna ha dicho que…
Hola Vaeneria! Me encantó este relato y a pesar de la crudeza del tema, me causó mucha ternura.Realmente sin memoria, diria no somos nada. Comparto tu estilo y me gusta. En mi blog tengo un cuento micro que se llama El hombre sin nombre. Seguiré leyendote... hoy te descubri por el directorio de webblogs.Un saludo.
www.cuentosensincronia.wordpress.com

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