Cuerpo blanco, sangre azul.





Es mi turno de hablar. Sí, soy yo, la hoja en blanco. Ya es hora de que alguien más sea la primera en hablar, no solo tú. ¿Acaso crees que por ser la aclamada, la infaltable e invencible palabra no hay alguien más poderosa que tú?
¿Por qué te sorprendes? ¿Crees que no lo sé? ¿Qué,  tienes miedo de alguien más?
¿Crees que no sé… que te causo terror?
Sé bien que te aterro, que no soportas mirarme por mucho tiempo, que te espantas y me apartas porque te paralizo. Sí, te quedas inmóvil, porque no sabes cómo empezar a quebrar mi pureza, no sabes cómo empezar a manchar con tu sangre mi piel blanca e inmaculada. Varias veces intentas atacarme pero te asustas y huyes.

¿Cómo dices? ¿Qué sin tí yo no tendría razón para existir? Tal vez, pero admite de una vez que si no me tuvieras para derramar tu tinta de vida sobre mi cuerpo, miles de palabras quedarían sin salir a la luz, quedarían encerradas en el pensamiento, muertas, y posiblemente serían olvidadas. ¿No entiendes que si yo no pusiera el cuerpo para que tú te plasmes sobre él, muchos ni siquiera podrían leerte y, por ende, apreciarte?



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Sin mi colaboración, sin mi blancura, tú no podrías ser conocida y muchas personas quedaría con todos sus sentimientos guardados, ahogándolos al no poder expresarlos en ningún lado.
¿Entiendes ahora por qué soy importante, por qué incluso tú me tienes miedo? Soy la forma que permite a muchos revelar sus sentimientos, ideas, opiniones. Soy la llave que los libera, porque tu puedes tener las palabras pero yo les permito compartirlas para que no queden presos de ellas.
Tú eres importante porque les dejas expresarse, pero sin mí para sostenerte y plasmarte, admítelo, muchas personas no te conocerían. Soy tan importante como tú.
Sé que seguirás temiéndome, pero espero que, cuando por fin te animes a verterte sobre mi blancura, uses palabras importantes, verdaderas y sinceras, aún cuando nadie más que tu creador conozca. Después de todo ambas, palabra tú, hoja en blanco yo, permitimos que alguien comparta nuestras almas.
Y creo que es un fin muy noble.
Ya sabes, sólo soportaré que me entregues tu sangre cuando venga del corazón mismo de quien escribe.
Si no es así, me moveré para que una mancha te cubra y obligue al jefe a arrojarme a la basura, porque no resistiría ser soporte de una mentira.
Ahora que ya estamos de acuerdo, te permito que llenes mi corazón con tus signos de libertad.

FIN





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Comentarios

Jorge Ángel Aussel ha dicho que…
Qué interesante este diálogo tácito. Me ha gustado mucho como escribes también Vaeneria, me he sorprendido gratamente.

Te dejo mis saludos desde Ángel Poético y otro agradecimiento por premiarme en tu otro blog.
Gabriela Maiorano ha dicho que…
Hola Vaeneria!! Muy original el relato, me gustó mucho. Tenés imaginación y eso es muy bueno.
Besossss
Vaeneria ha dicho que…
Gracias, Ángel y Gabriela por sus comentarios. La verdad que a veces la imaginación lo supera incluso a uno mismo. Reálmente, si la imaginación tiene algún límite, yo no me entré, como digo en el encabezamiento del blog.. A seguir escribiendo, amigos. Besos :)
Lao ha dicho que…
Muy bueno lo que escribís y como lo hacés! Es cierto...¿que haríamos sin las palabras? pero ¿que hacemos con ellas?. Muchísimos saludos!!
Vaeneria ha dicho que…
Gracias, Lao por tu comentario. Es verdad, a veces no llegamos a imaginar el poder de las palabras, o tal vez sí lo conocemos y por eso asusta enfrentarse a una hoja en blanco. Hay una frase que dice "Las palabras, una vez escritas, cobran vida propia" (no recuerdo su autor. Cuidado con lo que creamos, no vaya a ser que sean carceleras en lugar de libertadoras. Saludos :)
Felix Casanova Briceño ha dicho que…
Hola Vaeneria. A mi siempre me dió miedo enfrentarme a un papel en blanco.Nunca supe como empezar, aunque cuando lo hacía, todo fluía.Yo creo que "él" cobraba vida y me retaba silenciosamente. Muy bonito lo escrito por tí, y sobre todo original. Besos
Vaeneria ha dicho que…
Gracias, Felix,por visitar mi blog. "Todo es empezar" decía el escritor Horacio Quiroga. Es verdad, todo es vencer el temor a la hoja en blanco. Pero una vez que se supera ese miedo, la pluma patina sobre el papel y uno escribe con el corazón, a veces sorprendiéndose incluso a sí mismo. Pero eso siempre le pasa a los escritores que dejan parte de su alma plasmada en el papel...
Ojodegato ha dicho que…
Es el segundo relato que leo tuyo y no me ha decepcionado para nada, voy a empezar a pasarme mas a menudo por tu blog a leer estos relatos. Un saludo.
Vaeneria ha dicho que…
Gracias, Ojodegato por tu comentario. Me alegra no haber decepcionado tus expectativas. Visitame cuando quieras. Gracias :)
El lápiz en la oreja ha dicho que…
Hola, escribes de forma sencilla y sincera, me ha gustado mucho sinceramente.
Vaeneria ha dicho que…
Gracias por tu comentario, El lápiz en la oreja, me alegra que te guste como escribo. Pasaré por tu blog.
Saludos :)
Marisol F.R ha dicho que…
Hola!!! que buen escrito, pero yo nunca le temo a la hoja blanca. Al final, siempre termino llenándola con algo, jajajaja...
Seguiré echando una ojeada de vez en cuando. Saludos!!! ;)

liwienispy.blogspot.com
creacionesdesol.blogspot.com

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