Atrapada en el pasado



Mi nombre es Vaeneria. Sé que suena extraño pero es lo único que me permite saber quien soy. Porque durante muchos años yo esperé encontrar alguien que me explicara la forma de sobrevivir sin memoria. Pero encontré a alguien que me enseñó una lección que cambió mi vida. Me explico. Mi problema es que, al igual que el mítico personaje de historieta Wolverine, tenía un caso de amnesia muy grande, una parte de mi pasado, unos cuantos años en realidad, eran una laguna enorme. No me acordaba de nada que no fuera más atrás de mi cumpleaños número veinte. Más que una laguna, era un mar de olvido. Asi lo definió mi amigo Valinor (Sí, su nombre era idéntico al de la tierra inmortal, hogar de los elfos, tierra de esperanza, creada por el escritor Tolkien, aunque nunca le pregunté si era su nombre real o un seudónimo, creo que de todos modos no me importaba mucho). Valinor la persona que encontré casi por casualidad, pero como él mismo dijo “todo pasa por algo”.
Lo conocí en una cafetería. Él estaba levantándose para irse cuando se dio cuenta que le faltaba algo de dinero para pagar la cuenta. Yo miraba. No era mi problema. Pero igual me sentí inclinada a ayudarlo. Nunca supe el motivo de este repentino altruismo. (¡Qué palabra! Algo antigua pero oportuna). Me levanté, le presté el dinero y volví a mi mesa. Él sonrió y en lugar de irse se acercó y se sentó frente a mí. Me resultó insólito, después de todo, cuando uno paga en un bar es porque se va. Él no. Muy raro. Antes de que pudiera decirle algo, se presentó, me agradeció el favor y me preguntó porqué lo había hecho. Le contesté un tanto confundida que sólo había sido un impulso, nada más. Me dijo que quería devolverme el favor y quiso saber cómo podía hacerlo. Bromeando, le dije si sabía cómo recobrar diecinueve años de memoria con eso era suficiente. Se quedó serio, lo que confundió un poco porque yo hablaba en chiste. De pronto me di cuenta que había entendido el fondo de mi broma, había descubierto mi problema.






A grandes rasgos le conté mi situación. No me interrumpió en ningún momento y no miró más que a mis ojos desde el principio hasta el final. Luego con voz suave me preguntó:
-¿Porqué sigues tratando de descubrir tu pasado? Imagino que llevas muchos tiempo indagando.
-Sí, desde hace unos tres años, cuando empezó a parecerme raro no recordar nada de mi infancia. Ahora tengo veinticinco y sigo buscando.
-Sorprendente-dijo él-: has perdido tres años de vida buscando algo que no sabes si puedes recuperar, algo que ni siquiera necesitas.
Me quedé inmóvil, como si hubiera recibido un flechazo directo al corazón en medio de una carrera. Los nervios y las manos se me crisparon. Furiosa abría la boca y le pregunté:
-¿Cómo que no lo necesito? Son mis recuerdos, lo que era, lo que soy, lo que… -callé de pronto, sin saber qué decir. Empezaba a entender sus palabras.
-Mejor-dijo él como notara mi comprensión-. Quieres recobrar algo que ni siquiera estás segura de haber tenido. De todos modos, no puedes dejar que tu pasado, aunque no lo recuerdes, dicte tus acciones presentes. Si te pasas la vida buscando recordar o revivir el pasado, llegará un momento en que te des cuenta de que has estado perdiendo tu tiempo, buscando lo que no necesitas, tratando de revivir recuerdos en lugar de vivir y disfrutar el momento presente. Pásate la vida mirando y cuando te des cuenta, lo único que verás serán años perdidos que no volverán. ¿Acaso perderás tu vida buscando algo que no necesitas? ¿Vivirás en el pasado hasta ver que tu tiempo también pasó, que tu vida se acaba y que no la disfrutaste porque estabas enceguecida con recuperar lo irrecuperable? ¿Morirás sin haber tenido tiempo de prepararte porque estabas ocupada viviendo hacia atrás? ¿Esperarás a que la muerte de tome la mano para darte cuenta de que no viviste ni un momento el presente?- hizo una pausa, suspiró y agregó:- Tal vez mueras sin notarlo y cuando estés en el más allá querrás volver, pero ya será tarde, ya será tu pasado, y al verlo, te darás cuenta de que no lo aprovechaste porque estabas buscando otro pasado. Quizá sólo te des cuenta de que estás muerta cuando no puedas hablar con nadie. De todas formas ya estarás muerta y ese será tu presente durante toda la eternidad: siempre estar pensando en lo que pasó y no viviste. Dicen que la vida es un camino, siempre de ida. ¿Vas a ir hacia adelante con la frente en alto y viviendo el presente, o vas a ir hacia atrás, buscando un pasado inexistente y acortando el camino al abismo irremediable de la muerte? Mejor que decidas pronto, el tiempo corre, y tienes que decidir si corres con él y lo aprovechas viviendo o, si vas en su contra revolviendo recuerdos que no te ayudan a ser feliz.
Durante un largo rato, sólo hubo silencio en nuestra mesa, pero fue un silencio muy especial, muy significativo. Fue el momento más extraño de mi vida. El único sonido que escuché, tal vez sólo en mi mente, fue un “clic”. Entonces entendí lo que quería decirme Valinor.
Lo miré fijamente. No desvió la mirada. Tenía una calidez tierna en los ojos, parecía la sinceridad personificada. Luego ambos nos sonreímos.
-Gracias.-dije- creo que acabas de salvarme de mi misma… y de un futuro ahogado en el pasado.
Él acentuó su sonrisa.
-Bonito juego de palabras, muy oportuno y claro. Ahora es hora de que me vaya. Me gustó conocerte.
-Igualmente. Me alegra que no te alcanzara el dinero para el café, sino no habríamos cruzado palabra.
-Mi madre decía que “todo pasa por algo, aunque en el momento no comprendamos bien su significado”. Jamás olvidé ese consejo. Te lo regalo.
-Gracias. Es muy hermoso y estoy de acuerdo con esas palabras. Yo también me voy. Gracias de nuevo por… por salvarme de mi misma. Espero verte otra vez.
-Eso te lo aseguro. Hasta pronto, Vaeneria.
-Hasta pronto, Valinor.
Ambos salimos de la cafetería y nos dirigimos en diferentes direcciones.
Mientras caminaba, pensaba en el viejo dicho “cuando el alumno está listo, el maestro aparece”, y pensaba cómo muchos confunden “maestro” con “viejo”, cómo si sólo de avanzada edad fuera capaz de enseñarnos algo. Lo que acababa de suceder me había mostrado lo contrario, a veces un maestro es alguien que no tiene muchos años pero sí una gran capacidad para mostrarnos nuestras pequeñas fallas que nos llevan a grandes errores. Un maestro es simplemente, alguien que dice lo necesario para que nuestra mente haga “clic” y podamos mejorar nuestra vida o incluso empezar a vivirla como realmente deseamos.
Curioso, había tenido dos revelaciones en una sola tarde y gracias a una persona que había conocido casi por casualidad, o mejor dicho, por “causalidad”.
Me preguntaba si encontraría a Valinor nuevamente. La ciudad es grande pero la esperanza también. Con esa luz de esperanza caminé suavemente hacia mi casa.
El atardecer comenzaba a teñirse de fuego y oro.

FIN




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Comentarios

Anilorak ha dicho que…
Muchas veces el destino nos cruza con personas y nosotros pensamos que solo es "casualidad". Si el destino quiere te volveras a encontrar, a mi me paso despues de siete años encontre a una persona pero me di cuenta que habiamos estado en el mismo lugar pero en tiempos distintos. Muy lindo tu relato!!!!!!!!
Vaeneria ha dicho que…
Gracias por tu comentario, Anilorak. Concuerdo con vos, "si el destino quiere te volverás a encontrar". Ademas "todo pasa por algo". Gracias por estar. Saludos :)
Nada pasa porque sí y como bien decis en tu relato cuando uno está realmente preparado la respuesta que buscamos aparece.
Pasado, presente y futuro son necesarios en nuestra vida pero en la medida justa. Cualquier desbalance de uno en contra de los otros hara que nuestra vida se derrumbe. Debemos vivir el presente construyendo el camino hacia el futuro con las experiencias del pasado.
Muy lindo tu relato.

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