Ciencia misteriosa



En el baúl del auto del señor Pérez se escondía un secreto, uno que podía granjearle la admiración del mundo, o, si algo salía mal, el mayor desprecio.
Pero él estaba totalmente seguro que nada podía salir mal, así que cerró bien el baúl y entró al estudio de televisión.
-¡Buenas noches, señoras y señores! , dijo el presentador, Es un gran placer para nuestro programa recibir a un gran científico, una verdadera autoridad en el campo de la investigación genética. ¡Ahora aquí, en Ciencia misteriosa el director del Instituto de Genética, el señor Adrian Pérez!
Los espectadores entusiastas que estaban presenciando el programa en vivo desde las tribunas aplaudieron con verdadero fervor.
El señor Pérez entró en escena con su mejor atuendo de científico y una expresión de triunfo en el rostro.
-Buenas noches-dijo el presentador-. Tengo entendido que viene a contarnos los últimos avances de su investigación.
-Sí, respondió el científico, vengo a mostrar al mundo mis avances en el conocimiento y el uso de la información genética.
-¿Uso de la información? Eso significaría que… bueno, mejor hable usted que es el experto.- se apresuró a decir el presentador.
-Muchas gracias. Bien, como muchos sabrán, hace unos días se cumplió un nuevo aniversario del descubrimiento, la revelación del misterio del genoma humano. Es decir, logramos descomponer el genoma en todos sus elementos, cada uno de los cuales determina una función o características tanto físicas como mentales y emocionales, desde el color de ojos hasta la mayor o menor tendencia a sufrir una determinada enfermedad. ¿Se entiende? Todo, absolutamente todo lo que nos convierte en individuos diferentes está encerrado en los genes, mejor dicho, en las miles de proteínas que los conforman. Incluso el pensamiento o las fobias. Imagínese las posibilidades: pueden detectarse enfermedades antes de que se manifiesten, puede saberse con exactitud cómo afrontarlas, ya que se identifican las causas biológicas. Pero lo más prometedor es que, conociendo los elementos y sus funciones, pueden modificarse. Por ejemplo, usted tiene ojos marrones pero siempre quiso tenerlos de color azul. Pues bien, con una muestra de su ADN, una gota de sangre o un mechón de cabello, por ejemplo, podríamos hacer las modificaciones para que usted tuviera los ojos azules. Personalmente, yo siempre quise ojos de ese color, los míos son marrones, muy común, si usted no se ofende.

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Pero, ¿cómo?-quiso saber el presentador-¿me despertaría un día con ojos de otro color? ¿Cómo harían que el ADN modificado volviera a mí y cambiara mi apariencia? ¿Me inyectarían algo?
-Bien, hablando hipotéticamente, su ADN modificado sería conservado y posteriormente introducido en un nuevo sistema de células humanas, células que fueron almacenadas a su vez en un laboratorio.
-¿Está usted diciendo que colocarían mi ADN modificado en otro cuerpo?
-Casi. Luego de mezclar el ADN con las células se iniciaría un proceso de transformación cuyo resultado sería una persona idéntica a usted, con la misma edad al momento de nacer, por así decir, sólo diferenciándose por tener un par de hermosos e irresistibles ojos azules. ¿No le parece excelente?
El presentador se aclaró la garganta asintiendo dubitativamente, mientras buscaba las palabras menos acusadoras para su próxima pregunta.
-Perdone usted, pero creo que estamos hablando de clonación humana, ¿no es así?
-Hablamos de modificación genética, de mejorar la especie humana, suprimiendo enfermedades hereditarias o malformaciones, además de eliminar aquello que nos impulse a tener miedo e incluso dolor. ¡Podríamos eliminar las sensaciones de temor o angustia aumentando el coraje o la resistencia física! Las posibilidades son infinitas. De hecho, hasta podríamos alcanzar la inmortalidad humana. Por ejemplo, si usted sale de este estudio y lo atropellan en la calle y muere, su “otro yo”, el de ojos azules, tomaría el lugar de usted, porque al tener su ADN tiene también su información mental, su memoria. Sería como si usted jamás hubiera sido atropellado.
-Bueno…-el presentador estaba algo abrumado-¿Cree que las personas se prestarían para ser clonad… modificadas genéticamente?
-Le aseguro que sí. Cuando vean que es posible recuperar un familiar fallecido o volver a nacer con una edad y físico determinados, caramba, habrá miles de voluntarios.
-¿No sería ilegal? Está prohibido experimentar científicamente con seres humanos.
-¡No me haga reír!-dijo con sorna la voz de Pérez, aunque el científico miraba al presentador con expresión pasmada, porque esa voz era la suya pero él no había abierto la boca. ¿Cómo era posible?
Entonces, el conductor del programa, el público de las tribunas y el invitado señor Pérez se quedaron mirando la imagen que ahora mostraban todas las cámaras del estudio: Allí, en la entrada misma estaba otro señor Pérez, con idéntica apariencia y vestuario, con una expresión de burla hacia el hombre que estaba sentado frente al presentador.
Repentinamente, las luces desaparecieron, el estudio y las personas en él quedaron en la oscuridad, en todas sus versiones. Se oyeron algunos gritos, pasos, confusión y finalmente silencio.
Cuando las luces volvieron lentamente a encenderse, el presentador habló sobre un desperfecto en la iluminación y luego volvió a sentarse frente al científico Pérez, quien permanecía con la mirada fija en las cámaras.
-Perdone el incidente…-se disculpó el conductor, visiblemente confundido-Eh, dígame, ¿usted vio el… antes de que se apagaran las luces… vio… allá en la entrada…?
-Sí, lo ví-afirmó el científico para alivio del conductor-. Es un espejo muy bonito ése que tienen ahí.
El presentador se mostró más confundido y se volvió hacia la puerta. Un brillo respaldaba las palabras del científico.
“Claro, pensó el presentador, había olvidado que esa puerta tiene espejos de los dos lados. Qué buen chiste.”
-Sí, dijo al fin dirigiéndose hacia el señor Pérez, es muy bonito. Bien, volviendo a la entrevista, decíamos que está prohibido experimentar científicamente con humanos.
-¡Por supuesto!-replicó acaloradamente el científico-¿Acaso cree que sería capaz de secuestrar a un humano y clonarlo? ¡Ni pensarlo!-luego se calmó y habló con suavidad-Las posibilidades son, como dije, infinitas, pero debemos recordar no cruzar la línea invisible que separa el bien del mal, porque, una vez cruzada esa línea no hay retorno ni escape. Es bueno respetar los límites, más aún en la ciencia. Es bueno y necesario.
-Excelente reflexión, señor Pérez. Bien, muchas gracias por venir a nuestro programa.
El científico se despidió, salió del estudio, aseguró el baúl del auto y condujo de regreso al laboratorio. Al llegar allí sacó a la criatura de ojos marrones del baúl y la encerró bajo llave, asegurándose de mirarla fijamente antes de marcharse. Fue una mirada irresistible y victoriosa.
El conductor del programa de televisión le preguntaba entonces a una espectadora qué era lo que más le había gustado de la entrevista al científico.
-Lo que más me gusto fue el cambio de look que él hizo cuando las luces se apagaron. ¿Se fijó? Se colocó lentes de contacto, seguro que le afectó el apagón. Pero a mí me fascinó. Nunca imaginé que una persona de ojos marrones cambiara tanto al tener de un momento para otro esos irresistibles ojos azules.
FIN


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Comentarios

Akua ha dicho que…
Uf jope da un poco de miedo. Aunque la ciencia busque la perfección humana a mi me da mucho respeto eso de que de repente apararezca un clon tuyo por ahi jejjee. Interesante relato.

Besos.
Gabriela Maiorano ha dicho que…
Hola Vaeneria!! Te felicito, has hecho un blog maravilloso, palabras y diseño. me encantan. Me gustó mucho el relato.
Besosssssss
Vaeneria ha dicho que…
Akua: Es verdad, la ciencia avanza pero a veces debería bajar un cambio, no vaya a ser que se vuelva en contra de los propios científicos. Lo más curioso es que dos veces me dijo una amiga que me vio en la calle, cuando en realidad yo estaba en clase en esos momentos. Raro, aterrador.. pero real. Gracias por visitarme.
Saludos :)

Gaby: Gracias, Gabriela, me alegra que te guste mi blog,siempre veo que puedo mejorarle, así que agradeceré sugerencias. Gracias por estar ahí.
Saludos :)

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