Creando casualidades



El Acomodador es un ser mágico, invisible, que en un momento determinado aparece en la vida de casi todas las personas. Suele presentarse cuando uno está pasando por algún tipo de problema o preocupación que no lo deja dormir. Situaciones como estress agudo, problemas en el trabajo, crisis de identidad, desamor de cualquier especie , tedio, caída en la inexorable rutina, falta de metas, sueños o imaginación son ideales para que el Acomodador haga su aparición. Sus formas de trabajar son variadas.

A veces, cuando la persona camina distraída, él mueve sus pies con disimulo, dirigiéndolos hacia ese curso de baile que la persona siempre quiso hacer pero nunca halló tiempo para dedicarle. Entonces uno cree que es una casualidad y decide inscribirse al curso.



Otras veces mueve los pies de uno y lo lleva por calles que hace mucho que no transitaba pero que le alegra volver a ver.

Una de sus formas favoritas es aparecer en el momento exacto en que la persona está indecisa y colocar en su camino un libro, uno que, de una forma extraña, acabará ayudándola, llegando incluso a cambiar su vida para siempre. Admito que a mí se me apareció una vez de esa forma y realizó un verdadero terremoto de ideas y decisiones en mi vida. Fue increíble.

Su forma favorita parece ser, sin embargo, aparecerse en plena crisis en forma humana, transformándose en una persona que llega justo a tiempo para darnos otra visión, una enseñanza, una sonrisa, un esperanza y simplemente una amistad sincera. A veces esa metamorfosis solo dura unos segundos, o unas horas, pero sé que nunca dura más de lo necesario.

Yo lo ví muchas veces trabajar en mi vida de esta última forma. Debe ser realmente su favorita, la más extraña e impactante.

El Acomodador se ocupa de hacer todas esas cosas que llamamos casualidades pero que van encadenando nuestra vida a la de otros y a nuestros sueños.

Muchas veces escuché su voz y siempre me decía lo mismo:

-El verdadero Acomodador ¿eres tú, yo, o hay alguno que nos “acomoda” a nosotros dos?

Nunca encontré la respuesta definitiva a su pregunta.

FIN



Bookmark and Share

Comentarios

Akua ha dicho que…
Muy buen relato Cele. Muy origianl, Ahora cada vez que el acomodador aparezca en mi vida con una de sus oportunas casualidades, me acordaré de tus letras.

Un beso.
Vaeneria ha dicho que…
Gracias, Akua, La verdad muchas veces sentimos la visita del acomodador. Espero que nunca deje de darnos ese empujoncito invisible para lograr nuestros sueños.
Saludos :)
Lao ha dicho que…
Muy interesante Vaeneria. Me pongo a pensar y veo que realmente existe algo así. Muchas veces es un comentario positivo que pasa desapercibido, pero que es justo lo que necesitábamos oir; o tal vez una mirada de afecto o de aprobación, que mágicamente "acomoda" nuestra autoestima.Lo cierto es que, cuando nos sentimos solos, algo nos recuerda que no lo estamos. Un beso.
Vaeneria ha dicho que…
Gracias, Lao. Es verdad, nunca estamos solos, siempre hay alguien, visible o no, que nos ayuda y "acomoda" las circunstancias para que podamos recibir lo que necesitamos o merecemos. Siempre hay una mano que nos atrapa para que no caigamos.
Saludos :)

Entradas populares de este blog

Paisaje

Empatía

Cita a ciegas