Héroe


La noche era el escenario donde él mostraba su verdadero rostro. Durante el día era un hombre común, que leía el diario y se inquietaba por la creciente inseguridad en su ciudad. Durante la noche… dormía.

O eso creía…

Jamás se enteró de que era un héroe en sus sueños.

La primera vez que sucedió él se había ido a dormir preocupado por su novia, que siempre caminaba tres cuadras hasta llegar a su casa, aunque ella decía que nunca le había pasado nada. Pero esa noche él se levantó y, completamente dormido, se vistió totalmente de negro, sacó del fondo del armario una capa y una espada de esgrima que formara parte de un disfraz del Zorro y salió por la ventana. A los pocos metros regresó a buscar sus lentes de sol y se lo colocó como si nada.
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Sin despertar ni equivocarse caminó hasta la casa de su novia y entró por una ventana que estaba abierta y rota. Avanzó silenciosamente y entonces oyó un quejido débil, casi un sollozo. Entró con cuidado en la habitación, realizó un rápido movimiento silbante y la punta afilada de la esgrima tocó la espalda del ladrón. Sin decir palabra le dio un empujoncito al hombre y éste soltó el arma que tenía en la mano. Inmediatamente le dio un golpe que lo dejó “planchado” y luego le tendió la mano a su asustada novia y la ayudó a levantarse. Le sonrió y ella le devolvió la sonrisa con alivio y gratitud. Ninguno supo quién era el otro. Sólo eran dos personas unidas por el destino. Se despidieron con una última sonrisa y él se marchó. Caminó de regreso a su casa y luego de cambiarse de ropa volvió a acostarse. Al día siguiente se despertó con la sensación de un sueño muy vívido. Lo atribuyó a su imaginación.

Cuando el amor de su vida le contó lo ocurrido la noche anterior, él se sorprendió y decidió no comentar nada, aunque se sintió ligeramente incómodo al escuchar que ella hablaba tan emocionada de su “mudo héroe oscuro”.

Después de ese episodio se sucedieron muchos otros, que siempre coincidían con algún hecho policial que le quedara rondando en la cabeza. Además él parecía tener un sexto sentido que le indicaba dónde ir y siempre regresaba antes de que el despertador sonara.

Pronto la ciudad, y él mismo, conocieron el nombre la existencia “Mudo héroe oscuro.” Sin embargo nunca nadie supo la identidad secreta de ése héroe.

La única pista que pudo haber llamado la atención de él eran los dolores y ocasionales moretones que sentía algunas veces al despertarse, pero siempre lo atribuía al hecho de llevarse los muebles por delante cuando iba, semidormido, a buscarse un vaso de agua.

Las cosas continuaron así desde entonces. Y no han cambiado.

De día, hombre y novio, de noche, héroe oculto.

Pero él nunca supo la verdad. O eso es lo que creemos…

FIN


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Comentarios

Carolina. ha dicho que…
Me encanto amigaaaaa. Qué lindo tener un héroe así! :)
Besossss!
Akua ha dicho que…
Qué pena ser un héroe y no saberlo jeje.

Muy lindo!!

Besos.
Vaeneria ha dicho que…
Caro: La verdad que a todos nos gustaría tener un héroe secreto que nos cuida, aún cuando él mismo no lo sepa. Gracias por el comentario.
Saludos :)

Akua: Sospecho que debe haber muchos héroes que no saben que lo son. Tal vez seamos uno de ellos. jeje Gracias por pasarte por aquí.
Saludos :)

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