Levitación




Una pavana que arranca gravemente era algo que un conocedor del tema habría apreciado, pero Javier no sabía de danzas, apenas si sabía bailar cuando iba a los boliches. Él veía un bailoteo muy lento, en cual los intérpretes parecían no moverse del punto de partida. Le impacientaba solo mirar, por eso cuando una de las mujeres le tendió la mano, en una muda pero perfecta invitación. Javier se turbó un poco, tentado a decir que no bailaba, pero sintió como si alguien le diera un empujoncito y antes de darse cuenta estaba en medio del circulo de fuego que formaban las tres parejas de baile, rodeados de una multitud de curiosos, en una plaza.


Seguir Leyendo...



Al principio Javier se sintió perdido, incluso abochornado por su falta de estilo y gracia, pero luego comenzó a aflojarse y se dejó llevar por la música. Era más fácil de que lo que esperaba, se dio cuenta de que la danza era lenta porque cada paso duraba tanto como la nota que lo acompañaba, sin tratar de imponerse a ella, en una perfecta armonía. Los trazos del baile eran apasionados, y tanto los artistas como el público sentían la fuerza y la magia de la danza. Incluso había algunos que bailaban en el lugar.
Javier se sentía flotar, moviéndose de forma lenta, como si su vida dependiera de cada paso, sintiendo que el tiempo no pasaba sino que duraba tanto como él quisiera porque su baile controlaba el imperio del reloj. Su pareja se movía con la misma gracia y perfección de él, y supo que ella sentía lo mismo que él al bailar.
La música continuó hasta detenerse suavemente, como con disculpa. Javier y la mujer aterrizaron apaciblemente en medio del circulo de espectadores. Ambos sonreían.
Luego de hacer una cortés reverencia hacia el público, Javier invitó a la joven a tomar un café.

***
De eso hacía ya dos años, durante los cuales se conocieron, enamoraron y finalmente se casaron.
Javier y Ana habían encontrado al amor de sus vidas aquella tarde.
Y todo porque Javier había salido a dar una vuelta, se había acercado a ver el espectáculo musical y había aceptado bailar una pavana con aquella chica.
Todo por un momento de música, danza y coraje.

FIN





Bookmark and Share

Comentarios

Carolina ha dicho que…
Bueno, qué mágico!
Es un gran relato.
Muchos besos!!
Vaeneria ha dicho que…
La música hace magia en las personas.
Gracias, Caro, por visitarme.
:)
Rompecabezas ha dicho que…
Hola vae, me gustó en verdad, muchas veces perdemos grandes oportunidades en la vida por cobardía, aprendamos a comprender cuales son las buenas oportunidades
Vaeneria ha dicho que…
La fortuna favorece a los valientes, dicen. Se ve que es verdad, si va a ser será.
Saludos :)

Entradas populares de este blog

Empatía

Cita a ciegas

Paisaje